Criados por IA: qué pasa con los datos de nuestros hijos

Criados por IA: qué pasa con los datos de nuestros hijos
Criados por IA: qué pasa con los datos de nuestros hijos

Imaginá que tu hijo tiene una identidad digital desde antes de nacer. Sus primeras fotos, su nombre completo, su fecha de nacimiento: todo publicado online por sus padres. Suena normal en 2026, pero ¿pensamos realmente en lo que significa? Un editor de MIT Tech Review reflexiona sobre cómo creamos sin querer un perfil único y permanente para nuestros hijos, incluso antes de que puedan consentir. Y acá en América Latina, donde la privacidad digital todavía es un concepto frágil, esto amerita una conversación seria.

¿Qué pasó?

El editor cuenta cómo, cuando nació su hijo mayor, hizo lo que hoy muchos padres hacen de manera automática: crear cuentas de Gmail y Twitter usando el nombre de la beba, anunciar el nacimiento en redes sociales y compartir fotos por todos lados. Sin pensarlo demasiado, comenzó a construir un historial digital completo antes de que su hija pudiera siquiera caminar. Es lo que ahora se conoce como "sharenting" — esa tendencia de compartir los hitos de nuestros hijos en redes en tiempo real.

Pero aquí viene lo preocupante: cada foto, cada comentario, cada dato personal queda registrado. Los algoritmos de IA aprenden de eso. Las plataformas lo guardan. Las empresas de datos lo compilan. Y cuando esa criatura crezca, encontrará en internet un rastro completo de su infancia que ella nunca eligió compartir. Es lo que algunos llaman "privacidad robada desde la cuna".

MIT Tech Review plantea preguntas incómodas: ¿Qué pasa cuando los sistemas de IA entrenen con datos masivos de menores sin consentimiento? ¿Cómo afecta esto a su privacidad futura? ¿Y quién es responsable cuando esa información se usa de formas que nadie imaginó?

¿Por qué importa en Argentina y América Latina?

En la región, la protección de datos personales es todavía un campo donde hay mucho por hacer. Argentina tiene la Ley de Protección de Datos Personales (25.326) desde 2000, pero fue diseñada para otra era. No contempla específicamente la protección de menores en redes sociales ni las implicancias de la IA. En otros países latinoamericanos es aún peor: hay marcos legales débiles o inexistentes sobre privacidad infantil digital.

Sumale que en LATAM crecen las fake news, el robo de identidades y los fraudes online. Si los datos de nuestros hijos están circulando desde que nacen, son blancos fáciles para estafadores cuando cumplan 18 años. Imaginate: con el historial digital completo de alguien, es mucho más fácil hacer suplantación de identidad o phishing dirigido. Las consecuencias podrían ser graves.

¿Qué se recomienda?

  • Pensá antes de compartir: No es necesario publicar todo. Si lo hacés, usá configuraciones de privacidad estrictas. Evitá información sensible como domicilio, horarios de escuela o geolocalización.
  • Cuidá los nombres: No crees cuentas con datos reales de tus hijos sin necesidad. Los perfiles fantasma pueden esperar hasta que ellos decidan.
  • Enseñá conciencia digital: Cuando crezcan, que entiendan que sus datos son valiosos y merecen protección.
  • Exigí regulación: Presioná a gobiernos y plataformas. Argentina necesita actualizar sus leyes. Las redes deben tener controles más estrictos sobre contenido de menores.
  • Seguimiento de datos: Usá herramientas de privacidad (VPNs, navegadores seguros) y educate sobre ciberseguridad básica para toda la familia.

La realidad es que no podemos detener completamente la transformación digital. Pero sí podemos ser más conscientes de cómo participamos en ella. Nuestros hijos merecen tener voz en su propia historia digital — y eso empieza con respetarlos como sujetos de privacidad, no solo como contenido para redes.


Fuente: MIT Tech Review

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