La IA vuelve a los combustibles fósiles: qué significa para Latinoamérica

Acá está el plot twist que nadie esperaba: mientras el mundo entero habla de transición energética y energías renovables, Estados Unidos está construyendo más infraestructura de combustibles fósiles que en una década. Y adivina quién es el culpable de este giro inesperado. Sí, la inteligencia artificial. Los data centers que alimentan a ChatGPT, Claude y compañía están generando una demanda de electricidad tan brutal que los gobiernos y empresas están volviendo a lo que siempre funcionó: carbón, gas natural y petróleo.
¿Qué pasó?
Un nuevo informe revela que la demanda eléctrica en Estados Unidos está creciendo más rápido que en más de una década. Esto no es casualidad: los data centers, las fábricas inteligentes y la explosión de vehículos eléctricos están enchufándose a la red como nunca antes. El problema es que la infraestructura de energías renovables no está creciendo al mismo ritmo. Resultado: hay que construir más plantas de energía fósil para llenar el vacío.
Lo preocupante es que mientras la inversión en energías limpias se desacelera, la construcción de infraestructura de combustibles fósiles vuelve con fuerza. Es un fenómeno que va contra todas las promesas climáticas que venimos escuchando, pero que muestra una realidad incómoda: la transición energética es más lenta y complicada de lo que imaginábamos.
Las empresas de tecnología más grandes del mundo, aquellas que publican reportes de sustentabilidad cada trimestre prometiendo net-zero en 2030, están siendo sus propias enemigas. Su consumo energético es tan voraz que están obligando a gobiernos a volver a los combustibles fósiles para mantener la luz prendida.
¿Por qué importa en Argentina y América Latina?
Para nosotros en la región, esto tiene implicaciones serias. Argentina está en plena crisis energética, con cortes recurrentes y una matriz energética frágil. Si el contexto global favorece la construcción de más plantas de combustibles fósiles, los precios internacionales de gas y petróleo pueden mantenerse altos, impactando directamente en nuestras tarifas y en los planes de austeridad del gobierno.
Pero hay algo más: América Latina tiene potencial enorme en energías renovables. Brasil con sus represas hidroeléctricas, Argentina con el norte pletórico de solar, Chile con su desierto infinito. Sin embargo, si la demanda global de energía se resuelve volviendo al petróleo y gas, los incentivos para invertir en nuestras capacidades renovables se evaporan. Las grandes empresas tech seguirán alimentando sus data centers con carbón estadounidense en lugar de inversiones verdes en la región.
Además, si Argentina aspira a ser potencia tecnológica de Latinoamérica —como el gobierno promueve— necesita energía confiable y sostenible. Este reporte es un campanario: sin resolver el acertijo de la demanda energética de la IA, cualquier plan ambicioso de desarrollo tech se queda a mitad de camino.
¿Qué se recomienda?
Si sos desarrollador, startup o trabajás en tech en Argentina, prestá atención: este es el momento para presionar por soluciones. Las grandes plataformas y data centers necesitan comprometerse de verdad con energías limpias, no solo en promesas de marketing. Como región, tenemos que exigir que cualquier inversión en infraestructura tech venga acompañada de compromisos reales de sustentabilidad.
A nivel personal, esto es un recordatorio de que el consumo de IA tiene un costo real. No es gratis usar ChatGPT 24/7. Cada consulta, cada búsqueda, cada modelo que entrenas consume electricidad. Tal vez es hora de ser más conscientes de cómo y cuándo usamos estas herramientas.
Fuente: The Verge AI