Microsoft aumentó sus emisiones de carbono 25% en 2025

Microsoft volvió a quedarse corta con sus promesas ambientales. Según su informe de sostenibilidad 2026, las emisiones de carbono de la empresa aumentaron un 25% en 2025, llegando a 34 millones de toneladas métricas. Es un golpe para una compañía que se había comprometido públicamente a reducir sus emisiones y alcanzar la neutralidad de carbono. Pero hay un culpable claro: la inteligencia artificial.
¿Qué pasó?
El informe de sostenibilidad de Microsoft reveló que el aumento en las emisiones fue impulsado principalmente por la expansión de su infraestructura de inteligencia artificial. A medida que la compañía invierte miles de millones en centros de datos para entrenar y ejecutar modelos de IA (como Copilot y otras soluciones), el consumo energético se dispara. Los servidores de IA son extremadamente exigentes en términos de potencia eléctrica, y aunque Microsoft dice estar utilizando energía renovable en muchas de sus operaciones, la escala del crecimiento simplemente superó las expectativas.
Lo interesante es que Microsoft reconoce el problema en su propio reporte. La compañía admite que "sin intervenciones selectas" las emisiones habrían sido aún mayores. Esto sugiere que hay medidas que podrían estar tomando pero que aún no son suficientes para frenar la tendencia. El gigante de Redmond ahora enfrenta una tensión incómoda: el mundo quiere IA de última generación, pero esa IA tiene un costo ambiental real.
Este patrón no es exclusivo de Microsoft. Amazon, Google y Meta también están viendo aumentos similares en sus emisiones por la misma razón: la carrera por dominar el mercado de la inteligencia artificial requiere inversiones masivas en infraestructura de cómputo.
¿Por qué importa en Argentina y América Latina?
Para la región, esto tiene implicaciones importantes en varios niveles. Primero, muchas startups y empresas latinoamericanas están adoptando herramientas de IA de Microsoft (como Copilot para empresas) sin necesariamente conocer la huella de carbono asociada. A medida que estos servicios se expanden en Argentina, Chile, México y Brasil, estamos indirectamente contribuyendo a estas emisiones globales.
Segundo, los compromisos climáticos importan. América Latina es especialmente vulnerable al cambio climático, y el incumplimiento de objetivos de sostenibilidad por parte de las grandes corporaciones estadounidenses afecta los esfuerzos regionales por descarbonización. Argentina, que enfrenta desafíos ambientales serios, necesita que los actores globales cumplan con lo que prometen.
Tercero, esto abre una conversación sobre la verdadera sustentabilidad de la IA. Si queremos que la región adopte tecnología de inteligencia artificial de manera responsable, necesitamos empresas que sean transparentes sobre sus impactos ambientales y que realmente inviertan en energías renovables.
¿Qué se recomienda?
Como usuarios y empresas en América Latina, podemos exigir mayor transparencia. Al elegir herramientas y proveedores de IA, vale la pena investigar cuáles son sus compromisos reales con la sustentabilidad y si están cumpliendo. Para gobiernos y reguladores, es momento de considerar cláusulas de sostenibilidad en los contratos con proveedores de tecnología.
Microsoft y otras empresas necesitan acelerar su transición a energías 100% renovables y ser más honestas sobre los tiempos realistas para alcanzar la neutralidad de carbono. Mientras tanto, nosotros como región podemos presionar por un uso más responsable de la IA: ¿realmente necesitamos entrenar nuevos modelos cada semana, o podemos optimizar los existentes?
Fuente: The Verge AI