Nueva York usa IA para revisar sus leyes: ¿qué aprendemos desde LATAM?

Acá tenés una situación típicamente estadounidense: Nueva York acaba de frenar la construcción de nuevos centros de datos de IA por el consumo energético, pero mientras tanto, la gobernadora Kathy Hochul está usando IA para analizar literalmente todas las normas, regulaciones y políticas del estado. Sí, leíste bien. Es el clásico "prohibido para ti, permitido para mí" que no sorprende a nadie, pero que abre una pregunta interesante: ¿deberíamos los gobiernos latinoamericanos estar haciendo algo parecido?
¿Qué pasó?
Durante una entrevista con el podcast Odd Lots de Bloomberg, Hochul reveló que su equipo está usando inteligencia artificial para hacer un análisis exhaustivo de cada una de las reglas que rige Nueva York. El objetivo es identificar regulaciones obsoletas, anticuadas o que simplemente no tengan sentido en 2024. Parece un trabajo tedioso (y lo es), pero es exactamente el tipo de tarea donde la IA puede hacer una diferencia real.
La ironía es evidente: hace poco el estado implementó una moratoria sobre nuevos centros de datos de IA, argumentando que el consumo energético era insostenible. Pero la gobernadora defiende el uso interno como una herramienta de eficiencia administrativa. Y bueno, técnicamente no está equivocada.
Este enfoque refleja una tendencia global: los gobiernos están descubriendo que la IA no es solo una tecnología futurista, sino una herramienta práctica para modernizar la administración pública. Revisar miles de regulaciones manualmente sería un trabajo de años; con IA, se puede hacer en semanas.
¿Por qué importa en Argentina y América Latina?
Acá está lo jugoso: Argentina, Brasil, México y otros países de la región tienen marcos regulatorios que son verdaderamente laberintos. En muchos casos, hay normas que datan de los '90, 2000 o incluso anteriores, que contradicen leyes nuevas o simplemente ya no aplican. El Registro Único de Identificación Tributaria (RUIT) en Argentina, los requisitos contradictorios para abrir empresas, las regulaciones sobre datos que mezclan viejas normativas con intentos modernos de privacidad: todo eso podría beneficiarse enormemente de un análisis exhaustivo con IA.
Si Nueva York está usando esta estrategia, ¿por qué no lo hace la AFIP en Argentina? ¿O la Secretaría Legal de Uruguay? ¿O los gobiernos de Chile o Colombia? El costo sería mucho menor que el de contratar consultoras internacionales, y el impacto en eficiencia administrativa podría ser masivo. Especialmente si tenemos en cuenta que buena parte de la burocracia que paraliza negocios en LATAM se debe a normativas redundantes o contradictorias.
¿Qué se recomienda?
Mirá, esto no es un tema de seguridad tradicional, pero sí de conciencia política. Si sos parte de una administración pública en América Latina (nacional, provincial, municipal), vale la pena explorar herramientas de IA para auditar tu propio marco regulatorio. No necesitás invertir millones: hay soluciones accesibles de procesamiento de lenguaje natural que pueden identificar patrones, contradicciones y redundancias.
Para empresarios: si tu actividad está regulada (fintech, ecommerce, salud, etc.), podés estar seguro de que hay normativas contradictorias en tu contra. Documentá eso. Cuando sea momento de hacer lobbying o negociar con reguladores, tenés un caso de negocio: simplificar las normas beneficia tanto al sector como a la administración.
Fuente: The Verge AI