OpenAI y Microsoft sabían que creaban un 'doom loop' para la web

OpenAI y Microsoft sabían que creaban un 'doom loop' para la web
OpenAI y Microsoft sabían que creaban un 'doom loop' para la web

Los documentos judiciales recientemente desclasificados en el caso de The New York Times contra OpenAI y Microsoft pintan un panorama preocupante: las propias empresas sabían que estaban iniciando un ciclo de destrucción que dañaría la web tal como la conocemos. No se trata de especulación o crítica externa, sino de sus propias palabras documentadas internamente.

¿Qué pasó?

La documentación interna de OpenAI y Microsoft reveló algo inquietante: los ejecutivos eran completamente conscientes de que estaban comenzando lo que denominaron un "doom loop" (ciclo de perdición) al raspar datos masivamente de internet para entrenar sus modelos de inteligencia artificial. Esto significa que sabían que sus acciones degradarían la calidad de contenido disponible en línea, generando un efecto cascada donde cada nueva generación de IA se entrenaba con datos cada vez más contaminados.

Pero hay más. Los documentos también caracterizaron el raspado de datos utilizado para entrenar estos modelos como "el mayor robo de trabajo en la historia de la humanidad". Esa es una acusación seria que viene de adentro de las propias organizaciones. Estamos hablando de entrenar sistemas con contenido creado por escritores, artistas y desarrolladores sin su consentimiento, compensación o reconocimiento.

El caso de The New York Times contra estas compañías se basa precisamente en este tipo de prácticas: OpenAI y Microsoft utilizaron millones de artículos, fotografías y contenido creativo para construir ChatGPT y otros productos sin pagar a los creadores originales ni solicitar permiso.

¿Por qué importa en Argentina y América Latina?

Acá en Argentina y en toda América Latina, esto nos toca directamente. Muchos de vosotros consumís contenido de medios locales, blogs de creadores independientes, y plataformas donde periodistas y desarrolladores comparten su trabajo. Todo eso está siendo utilizado para entrenar sistemas de IA que luego compiten directamente con el contenido original.

Imaginate que sos un creador de contenido en Buenos Aires, Bogotá o Ciudad de México. Tu trabajo fue usado para entrenar ChatGPT sin tu consentimiento, y ahora los usuarios recurren al chatbot en lugar de leer tu artículo original. No solo perdés visitas y potenciales ingresos por publicidad, sino que además la IA que te desplazó se entrenó con tu esfuerzo creativo.

En contextos donde muchos trabajadores creativos y periodistas ya enfrentan presiones económicas significativas, este extractivismo digital de empresas multinacionales agrava aún más la situación. Las grandes compañías de IA se benefician enormemente mientras los creadores latinoamericanos quedan al margen.

¿Qué se recomienda?

Para vosotros como usuarios: comenzá a ser consciente de cómo se entrena la IA que utilizas. Cuestioná las prácticas de las compañías detrás de estos sistemas. Si sos creador de contenido, considerá usar herramientas como robots.txt o sitios que permiten opt-out de ciertos rastreadores, aunque la efectividad sea limitada.

A nivel más amplio, es crucial que gobiernos de América Latina comiencen a regular estas prácticas. El caso de The New York Times es importante porque establece precedentes legales que podrían inspirar acciones similares en la región. Argentina, Brasil y otros países de LATAM deberían considerar legislación que proteja a creadores locales contra el uso no autorizado de sus obras.

Además, es fundamental que medios y creadores independientes de la región se informen sobre sus derechos y exploren acciones legales colectivas si es necesario. La batalla por la compensación justa en la era de la IA apenas está comenzando.


Fuente: The Verge AI

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