OpenAI y su viaje de influencers que salió mal: qué nos enseña

OpenAI y su viaje de influencers que salió mal: qué nos enseña
OpenAI y su viaje de influencers que salió mal: qué nos enseña

Las marcas tech grandes tienen un ritual bien establecido: invitar a influencers a viajes de lujo todo pagado. Se supone que es un símbolo de legitimidad y reconocimiento. Pero cuando OpenAI intentó seguir esta estrategia, las cosas se torcieron. Y los efectos de este backfire trascienden a Silicon Valley: tocan un debate que está candente en toda América Latina sobre cómo se relacionan las grandes corporaciones de IA con los creadores y la opinión pública.

¿Qué pasó?

OpenAI organizó un viaje de influencers con todos los gustos: vuelos pagos, hotel de lujo, actividades exclusivas y un toque de networking con ejecutivos de la empresa. El objetivo era claro: generar cobertura positiva, fortalecer relaciones con creadores de contenido y mostrar que OpenAI es una empresa cool, accesible y cercana a la comunidad.

El problema es que el viaje generó una onda de críticas en redes sociales. Influencers que no fueron invitados expresaron su malestar públicamente, usuarios cuestionaron por qué una empresa que vale miles de millones gasta en lujos mientras cobra por acceso a sus herramientas, y hubo señalamientos sobre la falta de diversidad en la lista de invitados. Lejos de ser un triunfo de marketing, el viaje terminó siendo un recordatorio de las tensiones que rodean a las empresas de IA y sus relaciones con la sociedad civil.

Lo más interesante es que esto ocurrió en un contexto donde OpenAI ya estaba bajo escrutinio por cuestiones de privacidad, capacitación con datos sin consentimiento y su rol cada vez más dominante en el mercado de la IA. El viaje llegó en el peor momento posible.

¿Por qué importa en Argentina y América Latina?

En nuestra región, este episodio es especialmente relevante. Primero, porque las grandes corporaciones tech cada vez más intentan replicar estas estrategias de influencers para legitimar sus productos. En Argentina, Brasil y otros países, vemos cómo OpenAI, Google y Meta invierten en relaciones públicas con creadores locales. Si la táctica falla a nivel global, ¿cómo operará acá?

Segundo, tocamos un punto sensible: la desigualdad. Mientras empresas de IA gastan fortunas en viajes de lujo para seleccionados, millones de latinoamericanos siguen sin acceso confiable a estas tecnologías, o enfrentan precios prohibitivos. En Argentina, donde la inflación sigue siendo un problema, estas gestos corporate pueden parecer especialmente desconectados de la realidad.

Tercero, el episodio revela algo crucial sobre cómo funcionan las narrativas de IA en nuestro continente: si los influencers que moldean la opinión pública están siendo seleccionados por criterios opacos y bajo relaciones transaccionales, ¿qué tan confiable es la información que circula sobre estas tecnologías en redes?

¿Qué se recomienda?

Si sos creador de contenido sobre tecnología en Argentina o América Latina, acá van algunos puntos para reflexionar:

Transparencia ante todo: Si recibís invitaciones, viajes o cualquier beneficio de grandes corporaciones tech, declaralo claramente en tu contenido. Tus audiencias tienen derecho a saber si hay incentivos detrás de tus recomendaciones.

Cuestiona el acceso desigual: No celebres solo porque te invitaron. Preguntate por qué ciertos creadores fueron elegidos y otros no. ¿Hay criterios claros? ¿Se consideró diversidad geográfica, género, accesibilidad?

Mantené distancia crítica: El marketing experiencial funciona porque crea empatía y cercanía. Pero vos tenés el poder de no ser capturado por eso. Podés disfrutar un viaje y al mismo tiempo hacer crítica seria sobre las prácticas de la empresa que lo financia.

Amplificá voces excluidas: Si fuiste invitado y otros colegas no, considerá dedicar contenido a preguntar por qué. La exclusión es un patrón que vale documentar.


Fuente: The Verge AI

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